“Estén firmes en
la fe” (9-15 de noviembre)
CANCIONES 60 Y 64
¿Por qué es tan valiosa la fe?
¿Cómo podemos saber si nuestra fe se está
debilitando?
1. a) ¿Qué le ocurrió a Pedro durante una tormenta en el mar de Galilea?
(Vea la ilustración del principio.) b) ¿Por qué comenzó a hundirse Pedro?
1 Es de noche. Una fuerte tormenta
sacude el mar de Galilea. Los discípulos de Jesús luchan por mantener su
embarcación a flote y llegar a la orilla. De pronto, ven a su Maestro
caminar hacia ellos sobre el agua. Pedro le pide que le permita ir a él
caminando, y Jesús le concede su petición. El apóstol salta de la barca y
comienza a caminar milagrosamente sobre el agua. Sin embargo, después de dar
unos pasos, comienza a hundirse. ¿Por qué? Porque deja de mirar a Jesús y se
asusta al observar la tormenta que lo rodea. Pedro le pide a su Maestro que lo
ayude, y este lo toma del brazo y le dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué
cediste a la duda?” (Mateo 14: 24-32).
2. ¿Qué analizaremos en este artículo?
2 Analicemos con más detalle
este relato de la vida de Pedro y tratemos de contestar las siguientes
preguntas: 1) ¿Cómo demostró Pedro que tenía fe en Dios? 2) ¿Por qué
perdió la fe? 3) ¿Qué hizo para recuperarla? Este análisis nos ayudará a
estar “firmes en la fe” (Primera a los Corintios 16: 13).
FE EN LA AYUDA QUE DIOS DA
3. a) ¿Por qué saltó Pedro de la barca? b) ¿Qué cosa parecida hemos
hecho nosotros?
3 Cuando Jesús lo llamó,
Pedro demostró fe saltando de la barca. Estaba seguro de que el poder de Dios
lo ayudaría a caminar sobre el agua, tal como estaba ayudando a Jesús. De manera
parecida, nosotros hemos demostrado fe en Jehová dedicándonos a él y bautizándonos.
Jesús nos llamó, por decirlo así, para que fuéramos sus discípulos y siguiéramos
sus pasos. Estábamos seguros de que él y su Padre nos ayudarían en todo momento
(Juan 14: 1; lea 1 Pedro 2: 21).
4,5.
¿Por qué es tan valiosa la fe?
4 La fe es una cualidad
muy valiosa. Tal como ayudó a Pedro a andar sobre el agua, nos ha ayudado a
nosotros a hacer cosas que parecían imposibles (Mateo 21: 21,22). Por ejemplo,
algunos de nosotros hemos cambiado tanto que parecemos personas completamente
distintas. Pusimos fe en Jehová, nos dedicamos a él, y él bendijo nuestros
esfuerzos (lea Colosenses 3: 5-10). Además, la fe nos ha
permitido tener su amistad, algo que, sin su consentimiento, sería imposible
para los seres humanos (Efesios 2: 8).
5 Hasta el día de hoy, la fe
en Jehová sigue dándonos las fuerzas que necesitamos. Gracias a ella, podemos
resistir los ataques de nuestro gran enemigo, el Diablo, que es muchísimo más
poderoso que nosotros, y los problemas no nos causan tanta ansiedad (Efesios 6: 16). Por otro lado, la fe nos impulsa a darle al Reino el primer lugar en
nuestra vida, seguros de que Jehová cubrirá nuestras necesidades (Mateo 6: 30-34).
Y por si fuera poco, la fe nos ayudará a alcanzar algo que nunca podríamos
obtener por nuestros propios medios: la vida eterna (Juan 3: 16)..
SI MIRA A LA TORMENTA, SU FE PUEDE HUNDIRSE
6,7.
a) ¿A qué pueden compararse el
viento y las olas que rodeaban a Pedro? b) ¿Qué no debemos olvidar
nunca?
6 El viento y las olas
que rodeaban a Pedro mientras caminaba por el agua podrían compararse a las
tentaciones y los problemas que nos rodean hoy día. Por más grandes que sean,
podemos resistirlos con la ayuda de Jehová. Recuerde que si Pedro comenzó a
hundirse no fue por culpa del viento o las olas. Más bien fue porque miró
a la tempestad y le dio miedo(Mateo 14: 30). Así es, Pedro dejó de mirar a Jesús
y su fe se tambaleó. Nosotros también corremos el riesgo de hundirnos si “miramos
a la tormenta” y comenzamos a dudar del apoyo de Jehová.
7 No debemos olvidar que
cualquiera puede perder la fe. La Biblia dice que la falta de fe es un
pecado “que fácilmente nos enreda”(Hebreos 12: 1). El caso de
Pedro demuestra que la fe puede debilitarse en muy poco tiempo si nos
concentramos en cosas en las que no deberíamos. ¿Cómo podemos saber si nos
está pasando eso? Haciéndonos las siguientes preguntas.
8. ¿Qué podría hacer que se debilitara nuestra fe en las promesas de Dios?
8 “¿Estoy perdiendo la fe en
las promesas de Dios?” Pensemos en una de ellas: la de que este mundo desaparecerá para
siempre. ¿Nos hemos olvidado de lo cerca que está de cumplirse esa promesa por
estar distraídos con la gran variedad de entretenimiento que existe hoy? (Habacub 2: 3.) amos que Dios no los ha borrado por completo?(Hechos 3: 19.) La culpa podría hacer que perdiéramos la alegría de servir a Dios
y nos alejáramos de él.
9. ¿Qué puede sucedernos si nos dedicamos a alcanzar metas personales?
9 “¿Sigo dándole a Jehová
todo lo que puedo?” El apóstol Pablo dijo que para “tener la plena seguridad de la
esperanza hasta el fin”, debemos servir a Jehová con todo el corazón. Ahora
bien, ¿qué podría pasar si nos dedicáramos a alcanzar metas personales? Por
ejemplo, quizá consigamos un empleo bien pagado pero que no nos permita
cumplir con nuestras obligaciones cristianas. Nuestra fe podría tambalearse y
podríamos hacernos indolentes, es decir, hacernos perezosos y dedicarle menos
de lo que podemos a Dios (Hebreos 6: 10-12).
10.
¿Qué tiene que ver la fe con
el perdón?
10 “¿Se me hace difícil
perdonar?” Cuando alguien nos ofende o nos lastima, podríamos darle vueltas y
vueltas a lo que nos hizo, y sentirnos tentados a pagarle con la misma moneda o
a cortar la relación. Pero si de verdad tenemos fe, lo perdonaremos. ¿Y qué
tiene que ver la fe con el perdón? Bueno, la Biblia dice que cuando alguien nos
hace algo malo se endeuda con nosotros, tal como nosotros nos endeudamos con
Dios cuando cometemos un pecado (Lucas 11: 4). Al perdonar a quienes nos
ofenden, demostramos que tenemos fe en que eso es lo que Jehová quiere, en que él
nos recompensará por ello y en que esa recompensa es mejor que hacer pagar a
nuestros deudores. Los discípulos de Jesús entendieron que para perdonar se
necesita fe. Por eso, cuando su Maestro les dijo que tenían que perdonar todas las
ofensas que les hicieran, le pidieron: “Danos más fe” (Lucas 17: 1-5).
11.
¿Qué podría llevarnos a
rechazar los consejos?
11 “¿Me cuesta aceptar los
consejos que me dan?” Si un hermano nos da un consejo, pero en vez de aceptarlo le
buscamos defectos al consejo —o al hermano—, nos perderemos la oportunidad de
mejorar y de parecernos un poco más a Jehová (Proverbios 19: 20).
12.
¿Qué demuestra el cristiano
que siempre se queja de los hermanos que cuidan de la congregación?
12 “¿Me quejo de los hermanos
que cuidan de la congregación?” Los israelitas creyeron el mal informe que les dieron los diez espías
que no tenían fe, así que comenzaron a quejarse de Moisés y Aarón.
Entonces, Jehová le dijo a Moisés: “¿Hasta cuándo [...] pondrán fe en mí[?]” (Números 14: 2-4,11). Así es, al quejarse de sus líderes, el pueblo demostró
que no tenía fe en Dios, pues él los había seleccionado. Si nosotros
tenemos la costumbre de quejarnos de los hermanos a los que Dios ha puesto al
frente de su pueblo, ¿no estaríamos demostrando la misma falta de fe?
13.
¿Por qué no debemos
desanimarnos si descubrimos que nuestra fe no es tan fuerte como creíamos?
13 Después de este autoexamen
tal vez haya descubierto que su fe no es tan fuerte como creía. Pero no hay
razón para desanimarse. Hasta el apóstol Pedro se dejó llevar por el miedo y
las dudas. Y en algunas ocasiones, Jesús reprendió a todos los apóstoles
por su falta de fe (Mateo 16: 8). Además, una lección muy importante del relato
de Pedro tiene que ver con lo que ocurrió después de que su fe se
debilitó.
MIRE A JESÚS Y SU FE CRECERÁ
14,15.
a) ¿Qué hizo Pedro en cuanto
comenzó a hundirse? b) ¿Cómo podemos nosotros “[mirar] atentamente” a Jesús?
14 ¿Qué hizo Pedro cuando
comenzó a hundirse? Lo lógico hubiera sido darse la vuelta y regresar a la
barca, ya que sabía nadar muy bien (Juan 21: 7). Pero en vez de confiar en sí
mismo, le pidió ayuda a su Maestro. Si nosotros descubrimos que nuestra fe
está débil, debemos seguir el ejemplo de Pedro. ¿Cómo?
15 Pedro buscó con la mirada a
Jesús en medio de la tormenta. Hagamos lo mismo nosotros: “[Miremos]
atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús” (lea Hebreos 12: 2,3). Nosotros miramos a Jesús cuando leemos sobre él y
tratamos de imitar su ejemplo. Eso fortalecerá nuestra fe. Analicemos algunas
maneras de seguir sus pasos.
Si observamos el ejemplo
de Jesús y seguimos con cuidado sus pasos, nuestra fe se hará firme
16.
¿Cómo debemos estudiar la
Biblia para que se fortalezca nuestra fe?
16 Confíe más en la Biblia. Jesús estaba convencido de
que las Escrituras venían de Dios y de que eran la mejor guía que podía haber (Juan 17: 17). Si quiere tener esa misma confianza, lea la Biblia a
diario, estúdiela y medite en lo que aprenda. Pero no se contente con eso.
Investigue los temas sobre los que tenga dudas. Una manera de aumentar la fe en
que el fin está cerca es estudiando a fondo las profecías de los últimos días.
Para fortalecer su fe en las promesas de Jehová que faltan por cumplirse,
estudie las que ya se han cumplido. Y para confiar más en los consejos de
la Biblia, lea relatos de cristianos que han mejorado la calidad de su vida
gracias a la Palabra de Dios (Primera a los Tesalonicenses 2: 13). *
[Nota]: * Por ejemplo, puede
leer la sección “La Biblia les cambió la vida” en la edición para el público de
La Atalaya. .
17.
a) ¿Qué ayudó a Jesús a
resistir las pruebas más difíciles? b) ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de
Jesús?
17 Concentre la mente y el
corazón en las cosas que Dios ha prometido. “Por el gozo que fue puesto
delante de él”, Jesús logró resistir hasta las pruebas más difíciles (Hebreos 12:2). Nunca se dejó distraer por las cosas que le ofrecía este mundo (Mateo 4: 8-10).
Si quiere seguir su ejemplo, medite en las maravillosas promesas que Jehová
nos ha hecho. Imagínese en el nuevo mundo. Ponga por escrito o dibuje las cosas
que piensa hacer cuando llegue el Paraíso. Haga una lista de las personas a las
que quiere conocer cuando resuciten y de las preguntas que le gustaría
hacerles. Vea las promesas de Dios como algo personal.
18.
¿Por qué es necesario orar
para fortalecer la fe?
18 Pida más fe. Jesús les dijo a sus discípulos
que le pidieran a Dios su espíritu santo, y la fe es parte del fruto de dicho
espíritu (Lucas 11: 9,13). Sea específico en sus oraciones. Pídale a Dios que
lo ayude a corregir cualquier defecto que pueda debilitar su fe, como el
resentimiento hacia los demás.
19.
¿Qué clase de amigos debemos
buscar?
19 Busque la compañía de
personas que tengan fe. Jesús elegía con cuidado sus amistades, sobre todo las más cercanas. Por
ejemplo, los apóstoles, que eran los amigos más íntimos de Jesús, eran hombres
de fe, y lo demostraron obedeciendo a su Maestro (lea Juan 15: 14,15). Haga
usted lo mismo: busque amigos que tengan fe y obedezcan a Jesús. También
recuerde que los buenos amigos se hablan con franqueza y se sienten en la
libertad de darse consejos cuando es necesario (Proverbios 27: 9).
20.
¿Cómo nos beneficia a nosotros
fortalecer la fe de quienes nos rodean?
20 Ayude a los demás a
fortalecer su fe. Jesús fortaleció la fe de sus discípulos con sus palabras y sus acciones (Marcos 11: 20-24). Siga su ejemplo y fortalezca la fe de quienes lo rodean.
Eso, a su vez, lo fortalecerá a usted (Proverbios 11: 25). ¿Cómo puede hacerlo?
Cuando hable de la Biblia a las personas, presénteles pruebas de que Dios
existe, de que la Biblia es su Palabra y de que él se preocupa por nosotros.
Ayude también a sus hermanos. Si nota que uno de ellos tiene dudas y
comienza a quejarse de los ancianos, no lo rechace. Es mejor ayudarlo
con tacto a recuperar el equilibrio y la fe (Judas 22,23). Y si eres
joven y hablan de la teoría de la evolución en clase, no dejes de defender
tu fe en la creación. Podría sorprenderte la reacción de quienes te escuchan.
21.
¿Qué nos ha prometido Jehová?
21 Gracias a la ayuda de Jehová
y de Jesús, Pedro superó sus miedos y sus dudas y se convirtió en un pilar de
la congregación cristiana del siglo primero. Hoy, Jehová nos ayuda a estar
firmes en la fe (lea 1 Pedro 5: 9,10). Todos los esfuerzos que
hagamos para fortalecer nuestra fe valdrán la pena, pues la recompensa que nos
espera es inigualable.


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