Meditemos en las
cosas de Dios (21-27 de diciembre)
“Medita estas cosas y pon atención en ellas,
para que tu progreso sea patente a todos.” (Primera a Timoteo 4: 15, Biblia
de Navarra)
CANCIONES 57 Y 52
¿Qué es meditar?
Mencione algunas cosas en las que debemos
meditar.
¿Por qué debemos meditar en la Biblia todos los
días?
1,2.
¿Qué nos hace diferentes de
los animales?
1 Los seres humanos fuimos
creados con la capacidad de comunicarnos. Podemos utilizar el idioma para
escribir y leer; para hablar y entender lo que nos dicen; para orar y cantar
alabanzas a Jehová. Hasta el día de hoy, los científicos no han logrado
entender por completo cómo es posible que el cerebro haga todas estas cosas. Un experto
en lenguaje dijo: “El ser humano es capaz de aprender un idioma, y eso es algo
que lo hace totalmente diferente de los animales”.
2 Estas maravillosas
habilidades son un hermoso regalo del Creador (Salmo 139: 14; Revelación 4: 11).
Pero eso no es lo único que nos hace distintos de los animales: Jehová nos
creó “a su imagen”, lo cual significa que tenemos libertad para elegir, y
podemos utilizar esa libertad para alabarlo (Génesis 1: 27).
3. ¿Qué regalo de Dios puede hacernos sabios?
3 El Creador del
lenguaje les ha dado otro regalo a quienes desean alabarlo: la Biblia, que está
disponible completa o en parte en más de 2.800 idiomas. Si leemos
este libro, llenaremos nuestra mente con los pensamientos de Jehová (Salmo 40:
5; 92: 5; 139: 17). Esto nos dará la oportunidad de meditar en cosas que nos “[harán
sabios] para la salvación” (lea 2 Timoteo 3: 14-17).
4. a) ¿Qué es meditar? b) ¿Qué preguntas responderemos en este artículo?
4 ¿Qué es meditar? Meditar es
pensar detenidamente en algo, sea bueno o malo (Salmo 77: 12; Proverbios 24: 1,2).
Y no hay nada mejor que meditar en Jehová y en Jesús (Juan 17: 3). En este
artículo responderemos las siguientes preguntas: ¿Cómo debemos leer para que
nos sea más fácil meditar? ¿Qué momentos podemos aprovechar para hacerlo? ¿Qué
podemos hacer para que la meditación sea algo agradable y se convierta en un hábito?
CÓMO SACAR PROVECHO A LA LECTURA
5,6.
Mencione algunas sugerencias
que le ayudarán a comprender y recordar mejor lo que lee.
5 ¿Se ha dado cuenta de la
cantidad de cosas que hacemos de manera automática o casi automática? Somos
capaces de hacer muchas cosas sin pensar en ellas, como respirar, caminar o
pedalear cuando vamos en bicicleta. Si no tenemos cuidado, nos podría
ocurrir algo parecido cuando leemos. Tal vez nuestros ojos estén en la
lectura, pero nuestra mente esté en otro lugar. Por eso tenemos que esforzarnos
a fin de comprender lo que leemos. Por ejemplo, al terminar un párrafo o
antes de pasar al subtítulo siguiente, detengámonos un momento y asegurémonos
de que hemos entendido lo que acabamos de leer. Como es lógico, no siempre
es fácil concentrarse. ¿Qué podemos hacer en esos casos?
6 Los científicos han
descubierto que pronunciar las palabras a medida que se leen ayuda a
retener mejor las ideas en la memoria. El Creador de nuestra mente lo
sabe; por eso le dijo a Josué que leyera el libro de la Ley “en voz baja” (lea
Josué 1: 8). Aunque no es un requisito, leer en voz baja nos ayudará a
concentrarnos y a recordar mejor lo que leemos.
7. ¿Cuál es el mejor momento para meditar? (Vea la ilustración del
principio.)
7 Como somos imperfectos, nos
cuesta meditar, pues exige concentración. Por eso, el mejor momento para
hacerlo es cuando estamos descansados y en un lugar tranquilo y sin
distracciones. Por mencionar un ejemplo, el rey David aprovechaba para meditar
durante la noche, cuando estaba en su cama (Salmo 63: 6). Incluso Jesús, que
era perfecto, prefería orar y meditar en lugares tranquilos (Lucas 6: 12).
¿EN QUÉ COSAS PODEMOS MEDITAR?
8. a) Además de la Biblia, ¿en qué cosas podemos meditar? b) ¿Cómo se
siente Jehová cuando hablamos de él?
8 Desde luego, es muy
importante que meditemos en las Escrituras, pero hay otras cosas en las que
también es posible meditar. Cuando observe las maravillas de la creación,
dedique unos momentos a reflexionar. ¿No siente el deseo de alabar a Jehová y
darle las gracias por lo que está viendo? Si está acompañado, hable con su
acompañante de lo que les enseña la creación sobre Jehová (Salmo 104: 24; Hechos
14: 17). La Biblia dice que a Dios le gusta mucho que meditemos en él y
que hablemos con él y de él. En el libro de Malaquías encontramos las
siguientes palabras: “En aquel tiempo los que estaban en temor de Jehová
hablaron unos con otros, cada uno con su compañero, y Jehová siguió prestando
atención y escuchando. Y un libro de recuerdo empezó a ser escrito delante
de él para los que estaban en temor de Jehová y para los que pensaban en su
nombre” (Malaquías 3: 16).
9. a) ¿En qué cosas debía reflexionar Timoteo? b) ¿Qué podemos hacer
cuando nos preparemos para el ministerio?
9 El apóstol Pablo le
dijo a Timoteo que reflexionara en cómo afectarían a los demás su conducta y su
manera de hablar y enseñar (lea 1 Timoteo 4: 12-16). Al igual
que Timoteo, nosotros tenemos muchas cosas en las cuales meditar. Una de ellas
es lo que vamos a decirles a nuestros estudiantes de la Biblia. Podemos pensar
en una pregunta de punto de vista o en un ejemplo que se adapte a las
necesidades particulares de cada uno. Además de ayudarnos a ser maestros más hábiles
y entusiastas, esta preparación fortalecerá nuestra fe. La meditación
también nos permite preparar el corazón antes de salir a predicar (lea
Esdras 7: 10). Por ejemplo, lea un capítulo del libro de Hechos; así sentirá
más entusiasmo por el ministerio. Algo que también le ayudará es pensar en los
versículos y las publicaciones que piensa usar durante ese día, así como en las
personas que viven en su zona y los temas que más les interesan (Segunda a
Timoteo 1: 6). Si se prepara a conciencia, podrá usar la Palabra de Dios
de manera efectiva en la predicación (Primera a los Corintios 2: 4).
Ilustración
de la página 25: Medite
en las necesidades de cada uno de sus estudiantes
10.
¿En qué otras cosas podemos
meditar?
10 ¿Le gusta tomar notas en
los discursos públicos y las asambleas? Aparte tiempo para repasar esas notas.
Así tendrá la oportunidad de meditar en lo que le han enseñado la Biblia y la
organización de Jehová. Reflexione en los artículos de las revistas La Atalaya
y ¡Despertad! y en las publicaciones
que se presentan en las asambleas regionales. Cuando lea el Anuario, haga
una pausa después de leer cada experiencia. Así podrá pensar en lo que acaba de
leer, y eso contribuirá a que la información le llegue al corazón. ¿Por qué no subraya
las ideas importantes y toma notas en los márgenes? Eso le será útil cuando se
prepare para hacer una revisita o una visita de pastoreo, o para dar un
discurso. Pero más importante aún, pausar y meditar cuando leemos nos permite
absorber mejor las ideas y orar a Jehová para agradecerle lo que nos está enseñando.
MEDITEMOS A DIARIO EN LA PALABRA DE DIOS
11.
¿Cuál es el libro más
importante en el que debemos meditar, y por qué? (Vea también la nota.)
11 La Palabra inspirada
de Dios es el libro más importante en el que podemos meditar. Pero, ¿qué haría
si un día le impidieran tener una Biblia? *
[Nota]: * Vea el artículo “Nuestra
lucha para mantenernos espiritualmente fuertes” en La Atalaya del 1 de diciembre de 2006. [Fin de Nota].
Podría meditar en los textos bíblicos y en las canciones del Reino que se hubiera aprendido de
memoria. Eso es algo que nadie puede impedirle (Hechos 16: 25). El espíritu
de Dios le ayudará a recordar todas las cosas buenas que haya aprendido (Juan
14: 26).
12.
¿Qué programa puede seguir
para leer la Biblia?
12 ¿Qué programa sigue para
leer la Biblia? Pruebe las siguientes ideas. Quizás pueda dedicar algunos días
de la semana a leer y meditar en la lectura semanal de la Biblia para la
Escuela del Ministerio Teocrático. Otros días puede leer sobre la vida y el
ministerio de Jesús. Encontrará esos relatos en los libros más conocidos de la
Biblia: los Evangelios (Romanos 10: 17; Hebreos 12: 1; Primera de Pedro 2: 21).
Además, tenemos una publicación que cuenta la vida de Jesús: El hombre más
grande de todos los tiempos. Este libro presenta los sucesos en el orden en
el que ocurrieron, y reúne en cada capítulo los relatos de los Evangelios que
hablan del mismo suceso. Seguro que reflexionar en esos relatos le beneficiará
mucho (Juan 14: 6).
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE MEDITAR?
13,14.
¿Por qué es tan importante
meditar en Jehová, en Jesús y en la Biblia?
13 Meditar en Jehová y Jesús
nos ayudará a ser cristianos maduros (Hebreos 5: 14; 6: 1). Pero si dedicamos
poco tiempo a hacerlo, nuestra fe se debilitará y estaremos en peligro de irnos
a la deriva y acabar lejos de la verdad (Hebreos 2: 1; 3: 12). Jesús dijo que
si queremos retener la Palabra de Dios, tenemos que escucharla y aceptarla “con
un corazón excelente y bueno”. De lo contrario, podríamos ser arrastrados “por
las inquietudes y las riquezas y los placeres de esta vida”, y nunca lograríamos
alcanzar la madurez ni dar fruto (Lucas 8: 14,15).
14 Reflexionemos todos los días
en la Biblia. Si lo hacemos, estaremos mejor preparados para imitar la
personalidad de Dios y sus maravillosas cualidades (Segunda a los Corintios 3:
18). ¿Puede haber mayor privilegio que ese? Imagínese: podremos aprender de
Jehová por toda la eternidad y reflejar cada día mejor su gloria (Eclesiastés
3: 11).
15,16.
a) ¿Por qué es importante
dedicar suficiente tiempo a pensar en Jehová y en Jesús? b) ¿Por qué no siempre
es fácil encontrar momentos para meditar? c) ¿Por qué vale la pena el
esfuerzo?
15 Aprovechar toda oportunidad
para pensar en las cosas de Dios también nos ayudará a mantener vivo nuestro
entusiasmo por la verdad. Ese entusiasmo contagiará a los demás hermanos de la
congregación y a quienes nos escuchen en el ministerio. Y si meditamos en
el regalo más grande que hemos recibido, el sacrificio de Jesús, valoraremos aún
más nuestra amistad con el Creador (Romanos 3: 24; Santiago 4: 8). Mark, un
hermano de Sudáfrica que pasó tres años en la cárcel por negarse a participar
en actividades políticas, explicó que meditar es como hacer un viaje. Mientras
más viaja uno, más cosas nuevas y emocionantes descubre. Lo mismo sucede
con la meditación. Mientras más medita uno, más cosas aprende acerca de Jehová.
Luego, Mark agregó: “En ocasiones me siento un poco desanimado o me preocupa el
futuro. Cuando me pasa eso, tomo la Biblia, la leo y medito en algún versículo;
de inmediato me empiezo a sentir mejor”.
16 La sociedad en la que
vivimos está llena de distracciones, de modo que no es fácil encontrar
momentos para meditar. Patrick, otro fiel hermano de un país africano dijo: “Mi
mente es como un buzón lleno de cosas que tengo que revisar todos los días.
Cuando lo hago, a veces encuentro ‘pensamientos inquietantes’ que son como
correo basura. Antes de ponerme a meditar, le pido a Jehová que me ayude a
deshacerme de esos pensamientos. Es cierto que esa limpieza me toma unos
minutos, pero me permite despejar la mente para meditar en Jehová, y eso me
acerca más a él. También me ayuda a comprender mejor las enseñanzas de la
Palabra de Dios” (Salmo 94: 19). Como lo demuestran tanto el caso de Mark como
el de Patrick, leer y examinar a diario las Escrituras produce muchísimos
beneficios (Hechos 17: 11).
¿QUÉ MOMENTOS APROVECHA USTED?
17.
¿Qué momento del día aprovecha
para meditar?
17 Algunos se levantan temprano
para leer, meditar y orar. Otros aprovechan la pausa del mediodía, y hay
quienes lo hacen al anochecer o antes de irse a dormir. Otros más leen la
Biblia en la mañana y en la noche (Josué 1: 8). No importa cuándo lo haga.
Lo que importa es que aproveche bien el tiempo y sea constante. No deje
que nada le impida meditar a diario en la Palabra de Dios (Efesios 5: 15,16).
18.
¿Qué les promete Jehová a
quienes meditan a diario en la Biblia y se esfuerzan por poner en práctica lo
que aprenden?
18 La Biblia promete que
Jehová bendecirá a quienes se esfuerzan por meditar y poner en práctica lo que
aprenden (lea Salmo 1: 1-3). Y Jesús dijo: “Felices son los que
oyen la palabra de Dios y la guardan” (Lucas 11: 28). Pero lo más importante es
que meditar todos los días en la Biblia nos ayudará a honrar a Jehová, quien
nos recompensará con felicidad ahora y con vida eterna en su justo nuevo mundo
(Santiago 1: 25; Revelación 1: 3).


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