Sirvamos a Jehová
sin distraernos (14-20 de diciembre)
“María [...] se sentó a los pies del
Señor y se quedó escuchando su palabra. Marta [...] estaba distraída
atendiendo a muchos quehaceres.” (Lucas 10: 39,40)
CANCIONES 94 Y 134
¿QUÉ RESPONDERÍA?
¿Qué buen ejemplo nos pusieron Marta y María?
¿Qué significa no usar el mundo al máximo?
¿Qué están haciendo muchos para seguir el
ejemplo de Jesús y el de Pablo de servir a Dios sin distraerse?
1,2.
a) ¿Por qué le tenía cariño
Jesús a Marta? b) ¿Cómo sabemos que Marta no era perfecta?
1 ¿Qué es lo primero que le viene
a la mente cuando piensa en Marta, la hermana de Lázaro y María? Marta fue una
de las mujeres con las que Jesús hizo amistad. Otra de ellas fue la hermana de
Marta. Y, por supuesto, Jesús sentía cariño por su propia madre (Juan 11: 5; 19:
25-27). ¿Qué clase de mujer era Marta?
2 Jesús le tenía cariño a
Marta no solo porque era hospitalaria y trabajadora, sino porque era una
mujer espiritual. Ella creía todo lo que Jesús decía y estaba convencida de que
era el Mesías (Juan 11: 21-27). Claro, como todo ser humano, tenía sus
defectos. En una ocasión en la que Jesús había ido a comer a su casa,
Marta se atrevió a pedirle que corrigiera una situación que le parecía injusta.
“Señor —le dijo—, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para
atender las cosas? Dile, por lo tanto, que me ayude.” (Lea Lucas 10: 38-42.)
Este relato nos enseña una importante lección. Veamos cuál es.
MARTA SE DISTRAJO
3,4.
a) ¿Por qué dijo Jesús que María
escogió “la buena porción”? b) ¿Qué lección aprendió Marta? (Vea la
ilustración del principio.)
3 Para agradecer a Marta y a
María su invitación, Jesús comenzó a enseñarles valiosas verdades. María
aprovechó esa oportunidad única, “se sentó a los pies del Señor y se quedó
escuchando su palabra”. Si Marta hubiera hecho lo mismo, Jesús de seguro
la habría felicitado por su buena decisión.
4 Pero estaba demasiado
atareada tratando de hacer que Jesús disfrutara su estancia. Entre otras cosas,
se puso a preparar una comida especial. Eso no solo la distrajo, sino que
la puso muy nerviosa, y acabó enfadándose con María. Jesús se dio cuenta de que
Marta quería hacer demasiado, así que le dijo con bondad: “Marta, Marta, estás
inquieta y turbada en cuanto a muchas cosas”; además le dio a entender que
bastaba con cocinar un solo plato. Luego defendió a su hermana diciendo: “María
escogió la buena porción, y no le será quitada”. Es probable que con
el tiempo María olvidara lo que comió en aquella ocasión; lo que de seguro
nunca olvidó fueron las palabras de felicitación que recibió de Jesús y las
cosas que aprendió por haberle prestado toda su atención. Más de 60 años
después, el apóstol Juan escribió: “Jesús amaba a Marta y a su hermana” (Juan
11: 5). Estas palabras inspiradas nos hacen pensar que Marta escuchó el consejo
de Jesús y siguió esforzándose por servir fielmente a Jehová el resto de su
vida.
5. a) ¿Por qué es más fácil que nunca distraerse? b) ¿Qué pregunta
debemos hacernos?
5 Hoy día es mucho más fácil
distraerse que en la época de Marta. Hace más de 60 años, un hombre
de negocios dijo a un grupo de estudiantes de Estados Unidos que nunca antes
habían existido tantos medios de comunicación: revistas a todo color, la radio,
el cine, la televisión... Luego añadió que todos los días parecía inventarse
una nueva distracción. Según él, su generación vivía en la era de las
distracciones. La Atalaya del 1 de abril de 1959 dijo lo
siguiente: “Las distracciones probablemente aumentarán a medida que este mundo
se acerque a su destrucción”. ¡Qué ciertas han resultado ser estas palabras! En vista
de la situación, ¿cómo podemos concentrarnos en servir a Jehová sin
distraernos, igual que hizo María?
USEMOS EL MUNDO, PERO NO AL MÁXIMO
6. ¿Cómo ha hecho el pueblo de Jehová buen uso de la tecnología?
6 La organización
siempre ha hecho buen uso de la tecnología de este mundo a fin de promover los
intereses del Reino. Un ejemplo es el “Foto-Drama de la Creación”, que se
presentó en la época de la Primera Guerra Mundial. Se trataba de una
proyección a color que combinaba películas con diapositivas y sonido. La proyección
concluía describiendo el pacífico Reinado de Mil Años de Jesús, y millones de
personas de todo el mundo recibieron consuelo al verla. Tiempo después, usamos
la radio para transmitir el mensaje del Reino a millones de personas de todo el
planeta. Y hoy día usamos dispositivos electrónicos e Internet para llevar
las buenas nuevas hasta los rincones más apartados.
7. a) ¿Por qué es peligroso usar al máximo lo que ofrece el mundo? b) ¿De
qué debemos tener cuidado? (Vea la nota.)
7 Ahora bien, la Biblia nos
advierte que es peligroso usar al máximo lo que el mundo ofrece (lea 1 Corintios
7: 29-31). Es fácil perder el tiempo en pasatiempos que no son
necesariamente malos, como leer libros y revistas, ver la televisión, viajar,
ir a pasear a centros comerciales o tener lo último y lo más caro. Otras cosas
que pueden consumirnos horas y horas, y hasta convertirse en una obsesión, son
las redes sociales, enviar y reenviar mensajes y correos, y estar siempre
pendiente de los eventos deportivos y las últimas noticias (Eclesiastés 3: 1,6). *
[Nota]: * Vea el artículo “El
ingenuo cree todo lo que le dicen”. [Fin de Nota].
Si no controlamos el tiempo que les dedicamos a estas actividades,
podemos descuidar lo más importante: nuestro servicio a Jehová (lea Efesios
5: 15-17).
Ilustración
de la página 20: No se
deje distraer por cosas de poca importancia
8. ¿Por qué debemos seguir el consejo de no amar las cosas que están
en el mundo?
8 El Diablo ha diseñado
este mundo para distraernos de lo que realmente vale la pena. Los cristianos
del siglo primero lo comprobaron y nosotros también (Segunda a Timoteo 4: 10).
Por eso, no debemos amar “las cosas que están en el mundo”. Si nos
esforzamos por poner en práctica este consejo bíblico, no nos distraeremos
y podremos concentrarnos en hacer crecer nuestro amor por el Padre. Así será más
fácil obedecerlo y conservar su amistad para siempre (1 Juan 2: 15-17).
MANTENGAMOS EL OJO BIEN ENFOCADO
9. a) ¿Qué dijo Jesús sobre el ojo simbólico? b) ¿Qué hizo para poner
el ejemplo?
9 Marta no fue la única
a la que Jesús aconsejó que evitara las distracciones. Al resto de sus
discípulos también les dijo que debían mantener el ojo “sencillo”, es decir, la
mirada enfocada solo en el Reino (lea Mateo 6: 22,33). Y él mismo
puso el ejemplo: no tenía ni casa ni tierras que demandaran su
atención. Tenía muy pocas posesiones (Lucas 9: 58; 19: 33-35).
10.
¿Qué hizo Jesús al principio
de su ministerio?
10 Durante el ministerio de
Jesús sucedieron muchas cosas que pudieron haberlo distraído, pero él no lo
permitió. Por ejemplo, poco después de comenzar su ministerio, predicó e hizo
varios milagros en Capernaum. Lógicamente, la gente le suplicó que se quedara. ¿Cómo
respondió a esta petición tan halagadora? Les dijo: “También a otras ciudades
tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui
enviado” (Lucas 4: 42-44). Y eso fue precisamente lo que hizo: trabajó muy
duro y recorrió Palestina de norte a sur y de este a oeste enseñando a la
gente. Claro, aunque era perfecto, tenía las mismas necesidades y limitaciones
que cualquier otro ser humano. Por eso de vez en cuando tenía que parar a
descansar (Lucas 8: 23; Juan 4: 6).
11.
a) ¿Qué dijo Jesús cuando un
hombre le pidió que interviniera en un problema familiar? b) ¿Qué
advertencia dio Jesús?
11 En otra ocasión,
mientras Jesús estaba enseñando a sus discípulos cómo hacer frente a la
persecución, un hombre lo interrumpió para pedirle: “Maestro, di a mi hermano
que divida conmigo la herencia”. En vez de meterse en esa discusión
familiar, Jesús le contestó: “¿Quién me nombró juez o repartidor sobre ustedes?”
(Lucas 12: 13-15). Entonces continuó enseñando a sus oyentes y les advirtió que
no se dejaran distraer por el deseo de tener cosas materiales.
12,13.
a) ¿Por qué querían conocer a
Jesús unos judíos de origen griego? b) ¿Cómo respondió Jesús a esa petición?
12 La última semana antes
de su muerte, Jesús estuvo bajo mucha presión (Mateo 26: 38; Juan 12: 27).
Estaba a punto de ser sometido a un juicio humillante y sufrir una muerte muy
dolorosa. Por si fuera poco, tenía muchísimo que hacer. Veamos, por ejemplo, lo
que hizo el domingo 9 de nisán del año 33. Como había predicho la
Biblia, Jesús entró a Jerusalén montado en un burro mientras la gente lo
aclamaba con estas palabras: “¡Bendito es El que viene como Rey en el nombre de
Jehová!” (Lucas 19: 38). Al día siguiente entró en el templo y echó con
valor a los vendedores que estaban abusando de sus hermanos judíos al cobrarles
precios excesivos (Lucas 19: 45,46).
13 En Jerusalén había
algunos judíos de origen griego que habían ido a celebrar la Pascua.
Impresionados por los milagros de Jesús, le pidieron a Felipe que les
permitiera conocerlo. No obstante, Jesús estaba concentrado en cosas
demasiado importantes para dejarse distraer. No le interesaba ganarse el
apoyo de la gente para que lo defendiera de sus enemigos, que estaban a punto
de matarlo. Por eso, después de recordarles a Andrés y a Felipe que estaba a
punto de morir, les dijo: “El que tiene afecto a su alma la destruye, pero el
que odia su alma en este mundo la resguardará para vida eterna”. En vez de
tratar de satisfacer la curiosidad de aquellos judíos griegos, les aconsejó que
siguieran su ejemplo de abnegación y les prometió: “Si alguien quiere
ministrarme, el Padre lo honrará”. De seguro, Felipe llevó de vuelta esta
animadora respuesta (Juan 12: 20-26).
14.
¿Cómo sabemos que Jesús era un
hombre equilibrado?
14 Es cierto que Jesús
llevó a cabo su misión de predicar las buenas nuevas sin distraerse. Pero eso
no significa que solo pensara en el trabajo. La Biblia dice que aceptó
por lo menos una invitación a una boda y hasta contribuyó a la alegría de la
ocasión convirtiendo agua en vino (Juan 2: 2,6-10). También aceptó varias
invitaciones a comer con amigos cercanos y personas interesadas en escuchar su
mensaje (Lucas 5: 29; Juan 12: 2). Y más importante aún, tenía la
costumbre de sacar tiempo de su horario tan ocupado para orar, meditar y
descansar (Mateo 14: 23; Marcos 1: 35; 6: 31,32).
QUITÉMONOS TODO PESO DE ENCIMA
15.
a) ¿Qué consejo dio el apóstol
Pablo? b) ¿Por qué fue Pablo un buen ejemplo?
15 El apóstol Pablo dijo
que los cristianos son como corredores que participan en una carrera de larga
distancia. Por eso aconsejó: “Quitémonos nosotros también todo peso” (lea
Hebreos 12: 1). Pablo practicaba lo que enseñaba: aunque tenía un futuro
brillante en la religión judía y pudo haberse hecho rico y famoso, lo dejó todo
por servir a Jehová. Se concentró en “las cosas más importantes” y dedicó
su vida a viajar por Siria, Asia menor, Macedonia y Judea predicando las buenas
nuevas. Su vista estaba enfocada en el premio que tenía reservado en los
cielos, como les dijo a los filipenses: “Olvidando las cosas que quedan atrás,
y extendiéndome hacia adelante a las cosas más allá, prosigo hacia la meta” (Filipenses
1: 10; 3: 8,13,14). Además, como estaba soltero, Pablo pudo “atender
constantemente al Señor sin distracción” (Primera a los Corintios 7: 32-35).
16,17.
a) Seamos solteros o casados, ¿cómo
podemos seguir el ejemplo de Pablo? b) ¿Qué hicieron Mark y Claire?
16 Igual que Pablo, algunos
siervos de Jehová han decidido quedarse solteros para poder dedicar más tiempo
al Reino, pues por lo general los solteros tienen menos responsabilidades
familiares que los casados (Mateo 19: 11,12). Pero sean cuales sean nuestras
circunstancias, todos debemos quitarnos de encima cualquier peso y distracción
que nos impida servir a Dios de toda alma. Quizás eso exija cambiar hábitos que
consumen demasiado tiempo.
17 Veamos el caso de Mark y
Claire, un matrimonio de Gales. Ambos se hicieron precursores cuando terminaron
sus estudios y continuaron siéndolo después de casarse. Mark comenta: “Mi
esposa y yo vivíamos en una casa de tres habitaciones y teníamos empleos de
media jornada. Sin embargo, decidimos dejarlo todo para colaborar en el
programa de construcción internacional”. Aunque a veces han tenido muy poco
dinero, Jehová siempre los ha cuidado. Durante los últimos 20 años han
viajado por toda África construyendo Salones del Reino. Claire continúa: “No hay
nada que nos produzca tanta satisfacción como pasar todo el día trabajando para
Jehová. Hemos hecho muchos amigos y nunca nos ha faltado nada. Las cosas a las
que hemos tenido que renunciar no son nada en comparación con la felicidad
de haber dedicado nuestras vidas a servir a Jehová”. Muchos siervos de tiempo
completo opinan lo mismo. *
[Nota]: * También puede leer
la historia de Hadyn y Melody Sanderson en el artículo “No basta con saber lo
que es correcto: hay que hacerlo”, de La Atalaya
del 1 de marzo de 2006. Hadyn y Melody dejaron un próspero negocio en
Australia para comenzar el servicio de tiempo completo. Descubra lo que pasó
cuando se quedaron sin dinero mientras eran misioneros en la India. [Fin de
Nota].
18.
¿Qué preguntas es probable que
tengamos que hacernos?
18 ¿Qué hay de usted? ¿Siente
que ya no apoya el Reino con el mismo entusiasmo de antes? ¿Será que se ha
dejado distraer? En ese caso, trate de mejorar sus hábitos de lectura y
estudio de la Biblia. ¿Quiere saber cómo? El siguiente artículo se lo dirá.


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